Reseña: El realismo social en España. Historia de un olvido, de David Becerra Mayor

Reseña: El realismo social en España. Historia de un olvido, de David Becerra Mayor

El realismo social en España: historia de un olvido

David Becerra Mayor

93 páginas

Ed. Quodlibet Elements

A lo largo de este breve pero minucioso ensayo, David Becerra traza la historia del olvido al que el realismo social en literatura ha sido relegado por parte de la crítica. Partiendo del presupuesto de que el canon se construye bajo criterios ideológicos, en el ensayo se examinan las razones por las que escritores como Armando López Salinas, Jesús López Pacheco, Antonio Ferres o Alfonso Grosso han sido sistemáticamente ignorados.

Con un agudo sentido materialista, Becerra desarma las habituales acusaciones contra las novelas del realismo social acerca de su falta de calidad literaria, su pobre trato del lenguaje y el agotamiento de sus temas. La mayor parte de la crítica argumenta -todavía hoy- que las novelas de la llamada generación de medio siglo funcionaron “como elemento de denuncia contra el retraso, la pobreza, la miseria que sufre la sociedad española de posguerra” pero que, una vez iniciado el proceso de transformación económica y política de la Transición, estas novelas quedaban desfasadas.

Lo que estos críticos olvidan – y Becerra se encarga de señalarlo a la perfección- es que el realismo social en España no se centra tan sólo en las consecuencias de la posguerra, sino que se extiende a la situación de la clase obrera a partir del Plan de Estabilización Económica de 1959. Fue esa clase obrera la que cargó sobre sus espaldas la reestructuración del capitalismo; y son las novelas del realismo social las que describen de manera más acertada esta explotación y refutan los dogmas del sistema. Así, los criterios aparentemente estéticos se desvelan como lo que son: criterios puramente ideológicos destinados a destruir, también en el plano de las ideas, cualquier amenaza a su posición hegemónica.

Y es que, como concluye el autor, “si el franquismo enterró a sus opositores en fosas comunes, nuestra democracia ha enterrado a nuestros novelistas sociales en lugares comunes”. Y ya va siendo hora de desenterrarlos.

Vito Martínez

Nueva Cultura

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