Aprender con Josep Renau

Aprender con Josep Renau

Marta Hofmann

Un buen día frío del invierno de 1970/71 llegué a la casita en la Kastanienallee, en Berlin Mahlsdorf, porque uno de los chicos que dibujaba en casa de Renau me había dicho”si quieres aprender a dibujar tienes que venir el sábado a casa de Renau”. En aqu     el tiempo yo era estudiante en la Escuela de Bellas Artes de Berlín Weissensee. Al salir ese día de aquella casa, sólo puedo describir mi impresión con lo siguiente: yo vine, vi y Renau venció. Estaba más que entusiasmada.

Mi primer sábado en casa de Renau. (Foto: Reinhard Stangl)

Un par de semanas más tarde, Renau me visitó en mi apartamento en la Christburgerstr, en Berlín Prenzlauer Berg, que estaba muy cerca del”Gaswerk” (fábrica de gas) donde había trabajado hasta hacía muy poco tiempo en los cartones para los murales de Halle Neustadt . Mis condiciones de vida le impresionaron tanto que me ofreció ir a vivir en su casa, y así me encontré al poco tiempo en el cuarto al lado de su biblioteca, cosa especialmente interesante. Me llevaba siempre libros (¡qué libros tenía!) al catre por la noche, ya que a partir de ese momento dormí durante 11 años en un catre (con interrupciones a partir de 1979).

 

 

 

Josep Renau estaba de muy buen humor, eran los momentos donde uno podía aprender cantidad de su sabiduría, porque la regalaba como si fueran Bombones..(foto: Marta Hofmann)

 

Renau y Doro Balaguer en la biblioteca de su casa en Berlín-Mahlsdorf. habían venido a visitarlo los 3 miembros fundadores de la fundación Renau, Eliseu Climent, Ricard Roso y el recién nombrado.

 

En sus clases de dibujo, Renau explicaba con argumentos y ejemplos cosas que otros sólo sabía explicar con la intuición. Para él todo era lógico. Como el ser humano posee racionalidad en su computer (decía mostrando la cabeza) apareció el arte como un método del conocimiento, con lo cual el arte contiene muchas cosas racionales, y estas se pueden enseñar y aprender. Así fue que los sábados sobre los chicos en el círculo de dibujo, y sobre mí todos los días de la semana, se derramaba una verdadera lluvia monzónica de cosas dignas de saber.

La casita donde vivía Renau en Berlín Mahlsdorf,(donde viví durante 11 años, con interrupciones en el año 80 y 81, vista desde el jardín. (propiedad Gaspar Cano)

Renau trabajando en su taller

Aprendimos de él que en el arte plástico la clave siempre está en el espacio artístico. Esto significa que al dibujar una nariz (por ejemplo )no es la nariz en sí lo importante, sino que esta nariz esté en el lugar que le corresponde en el cuadro. Para hacernos perder el miedo a “la hoja vacía” nos dejaba dibujar con carboncillo sobre papel de embalar, “es barato, se tira y se empieza de nuevo”.

Dibujábamos con un formato grande “si sabes dibujar grande, Marta, lo harás mejor al dibujar en pequeño; en grande los fallos son grandes y se ven mejor”.

Nos alimentaba con libros de arte y de teoría del arte. A mí me regaló varios, por ejemplo “Cómo se pinta un mural” de Siqueiros o “Conceptos fundamentales de la teoría del arte” de Wölfflin, éste con la dedicatoria “para que la burra de Marta se desburre”. Además decía que yo era terca como un burro y que para mí educarme no alcanzaba, había que amaestrarme. Renau lo decía en broma, pero se puede ver que la vida en su casa no era nada fácil. Me congelé los pies en el laboratorio fotográfico, que se encontraba en el sótano de la casa, donde también estaba su archivo de imágenes, en el cual respiré polvo con creces, pero yo era feliz. ¡Era una atmósfera tan estimulante y excitante! Vivir en ese mundo lleno de imágenes era para mí una Jauja llena de trabajo (si es que existe algo por el estilo, sino lo invento ahora para mí).

Retrato de Renau

Aprendí cómo, al trabajar en sus fotomontajes, utilizaba la contradicción como método para “hablar claramente”, para ser comprendido . Esto estaba relacionado con lo que él llamaba la responsabilidad que el artista tiene frente a su público. Quería trabajar para aquellos que no se interesan en el arte . El artista no debe esperar que la gente venga a él, sino que tiene que despertar su interés. Decía que si uno quiere que la gente lo tome en serio a uno mismo, hay que tomarlos primero a ellos en serio. Sólo así se les puede decir algo.

Renau trabajando, aquí justamente en el fotomontaje que hizo en honor a Alberto Sánchez, aquí ya casi terminado, (sobre el caballete).

Todo esto tiene que ver con el contenido y la forma en el arte . Recuerdo cuando un buen día le conté que un profesor nos había dicho que desde que existe “el cuadrado blanco sobre fondo blanco, no existe más desarrollo en la forma, sólo en el contenido”. ¡Qué cabreado se puso Renau! “Esa opinión es profundamente mística y separa el cuerpo del alma. No es ni dialéctica ni marxista . ¡Cómo puede existir un contenido sin la forma que le corresponde!”

Del contenido decía que es lo que lee el espectador en la obra de arte, por eso el artista debe tratar de que lo que lee el espectador tenga que ver directamente con lo que el artista quiere decir. Si al artista le importa un comino su público, el menosprecio será recíproco. Renau no quiso nunca pintar para una minoría. Esto no disminuyó de ninguna manera su calidad artística, ya que para él la problemática de forma y contenido no tenía en absoluto que ver con un trivial naturalismo. Al dibujar y pintar nos enseñó a abstraer para que tuviéramos la posibilidad de expresarnos adecuadamente. La abstracción no era la finalidad en sí misma, era el método al trabajar. Por eso no despreciaba de ninguna manera a los pintores abstractos. Recuerdo que lo primero que tuve que dibujar en su casa fue una abstracción. “Tú ya sabes dibujar retratos y lo demás también, y hasta se parece, pero todo está mal, ya que nada está en su lugar”.

Renau nos enseñaba a “medir con los ojos” de dibujos del natural debíamos hacer “geometrizaciones”primero sólo con líneas rectas, después con curvas, y al final con rectas y curvas, después, volvíamos a dibujar la figura del natural, y cosa rara, siempre salía mejor que el primer dibujo.. aquí una geometrización, (o abstracción) sólo con curvas.

 

Cuando Renau hablaba de la personalidad del artista, decía lo siguiente: “Lo propio, la personalidad, resulta al solucionar muchos problemas artísticos y no de buscar ‘algo propio’ . La personalidad no existe de por sí ni se nace con ella” . Con estas palabras Renau me explicó la frase de Picasso “yo no busco, encuentro”.

Renau tomaba sus ideales al pie de la letra, y sobre todo sus ideas respecto al arte eran nuevas revolucionarias, con lo cual estaba claro que chocaba con todo aquel al que las cosas nuevas le producen dolores de barriga. Como se esforzaba para convencer a la gente (muchas veces con éxito, hasta con quienes le daban encargos), era visto con poca simpatía de parte de artistas establecidos, pero tenía gran influencia sobre la gente joven.

Renau nunca comercializó sus obras, nunca quizo tener que ver con el mercado de arte. “Es absurdo”, decía, “que hoy se venden van Goghs, Picassos, etc, y no paisajes, retratos, etc”.

Todo esto es una pequeña descripción de lo que pensaba Josep Renau sobre la función del arte en la sociedad.

Pienso que en otros artículos podría hablar de cómo hacía sus fotomontajes, cómo aprendíamos a dibujar, como planeaba el trabajo al hacer sus murales, cómo organizaba su archivo de imágenes.. quiero decir aquí, que Renau fué para mí la mejor universidad que tuve en la vida. Fué una especie de padre severo y muchas veces injusto, pero eso no disminuye mi agradecimiento por el esfuerzo que se tomó conmigo.

Renau, enojado conmigo.

Nueva Cultura

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